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En términos generales, el cierre del ejercicio 2017/2018 marca similitud con el registrado en el año anterior, con una baja del 1% en el volumen de toneladas exportadas peso canal, un incremento del 4% en las divisas generadas y un 5% en cuanto al valor medio de exportación.
Al realizar una presentación analítica sobre lo acontecido en el año agrícola finalizado el 30 de junio e intentando vislumbrar lo que puede ocurrir hacia el fin del año calendario, el Gerente de Información del Instituto Nacional de Carnes, el Ing. Agr. Jorge Acosta, señaló que los actuales valores que se obtienen por la exportación se mantendrán, en la medida que no se produzca ningún hecho saliente vinculado con conflictos o a factores climáticos.

“En muchos momentos hay una correlación notoria entre el precio del novillo y el precio de la exportación, pero ese indicador puede verse alterado por situaciones imprevistas”, señaló Acosta en la jornada de presentación de resultados de las Carpetas Verdes en el Instituto Plan Agropecuario.
Acosta revisó lo acontecido entre el 1º de julio de 2017 y el 30 de junio de 2018, estableciendo que con un volumen similar al del período inmediatamente anterior se mejoró el ingreso por un mayor valor promedio –U$S 170 por tonelada- más que nada por una valorización de la Cuota 481 y de la carne exportada por fuera de los cuyos, respectivamente del 4% y del 7%.

En una presentación muy documentada, el Ing. Acosta hizo un repaso rápido de faena, extracción y algunas variables más, como los animales que fueron a faena provenientes de los establecimientos de engorde a corral (EEC), que en el ejercicio último llegaron casi al 10% del total, y dijo que la extracción fue superior al 23%, incluso por encima de la obtenida en 2006, cuando se registró la faena más alta de la historia, “entonces dada por razones especiales”.
Si bien dijo que esta vez “no se afectó el stock, que cerró con 11,3 millones de cabezas, fruto de la mayor faena y de la exportación de ganado en pie, que fue de 440 mil cabezas, casi un 20% de la faena total”.

En cuanto a los mercados de colocación, China siguió constituyéndose como el gran cliente en volumen, redondeando el 49% del volumen colocado, y junto con la Unión Europea y el Nafta conforman el 80% del total de negocios que hace Uruguay.
“Esa demanda china, que se elevó algo con respecto al año anterior, demuestra que si la nación asiática se lleva ese volumen de Uruguay es porque a los exportadores uruguayos les sirve lo que se paga en ese mercado, por cortes que son menos valorados en otros destinos y por menudencias. Y no solo nos sirven a nosotros, sino también a otros países competidores que venden a China también volúmenes muy importantes a ese destino”, afirmó.
Acosta dijo que a diferencia del ejercicio 2016/2017, hubo una leve disminución de las compras de carnes Kosher y un crecimiento de la Federación Rusa como cliente.

“Habrá que ver si esa demanda rusa obedece a algo más estructural o si solo fue porque algún otro país competidor nuestro no pudo ingresar con su carne a ese mercado”, analizó Acosta.
En el entendido de que su presencia en la jornada del Instituto Plan Agropecuario, la tercera consecutiva, tiene como objetivo informar a los productores lo que acontece con la carne que producen, aseveró que el ganadero “es un gran exportador. Pero no siempre sabe que en el negocio de la venta de carne al exterior está el gran desafío de desarmar un animal en más de cien piezas y colocarlas todas en diferentes mercados, para lograr su mejor valor”.
Enumeró que son 50 los exportadores, más de mil los clientes y ochenta los mercados que habitualmente compran, pero siempre “hay que valorizar todo, no solo el rump and loin, para lograr la mejor rentabilidad del negocio”.

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