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El ministro Tabaré Aguerre confía en que la Unión Europea mantenga la demanda de la carne de alta calidad

“Para nosotros, no existe mejor colocación en el mundo de la carne que en la cuota 481”, dijo el presidente de la Cámara de la Industria Frigorífica, Dr. Alberto González, refiriéndose a los más de U$S 9.000 dólares por tonelada que el conjunto de cortes vacunos logra al ingresar a la Unión Europea.

La historia es conocida: Estados Unidos le ganó a la Unión Europea un litigio dentro de la Organización Mundial de Comercio, porque en el Viejo Continente no le permitían ingresar con carne producida a través de animales engordados con hormonas u otros promotores de crecimiento.

La OMC le dio la razón a Estados Unidos y Canadá, y les otorgó el referido cupo, de 45 mil tons. a EE.UU. y de unas tres mil a Canadá. La decisión de compra quedó en manos de los importadores europeos, y con el paso del tiempo accedieron a poder cumplir el mismo Canadá, Australia y Estados Unidos. Uruguay llegó más tarde al club y más recientemente lo hizo Argentina.
Fueron Australia y especialmente Uruguay quienes mejor aprovecharon la posibilidad de hacer negocios. Así Uruguay fue rápidamente incrementando su participación, duplicando sus iniciales negocios de 2012.

Durante el primer semestre del ejercicio 2016/17 Uruguay exportó dentro de dicha cuota ocho mil toneladas. Anualizando este volumen, se estaría en unas 16 mil toneladas, multiplicando por dos veces y media el cupo Hilton de 6.370 toneladas anuales. No solamente es trascendente por el volumen en sí, sino además por la porción de la cuota total, que es de 48.200 toneladas, por lo que Uruguay está proveyendo un tercio del volumen, según analizó el Ing. Agr. Rafael Tardáguila en la revista Negocios Rurales, de la ACG.

Los exportadores de EE.UU. hace ya tiempo que venían reclamando a sus autoridades que el referido cupo no les servía, porque Australia y Uruguay venían su carne más barata que la de ellos, y así una cuota surgida para compensarlos, no la estaban pudiendo aprovechar.

La denuncia llegó a la Oficina del Representante Comercial de los EE.UU. (USTR, por su sigla en inglés) y ésta, tras abrir un período de comentarios en su Registro Federal, realizó en los primeros días de febrero dos jornadas de audiencia, donde diferentes actores manifestaron sus preocupaciones, ya no solo con esta cuota, sino con otros productos que se negocian entre EE.UU. y la Unión Europea.

Uruguay asistió a dichas audiencias a través de una delegación de INAC, integrada por su presidente, Federico Stahnam y uno de los directores en representación de la industria, Guillermo Pigurina, simplemente como observadores, aunque en las sesiones no hubo conclusiones. Habrá otras instancias administrativas dentro de la Administración Trump que terminarán por definir la situación, aunque lo más factible de esperar sea que EE.UU. no quiera seguir con este cupo y le pida a la UE una nueva forma de compensación.

“En las audiencias (…) salió a la luz la posición agresiva del sector de la carne, especialmente de los exportadores, que no temen ir a una guerra comercial con la UE al propiciar el restablecimiento de los aranceles adicionales sobre otros productos”, expuso el analista argentino Miguel Gorelik en su publicación Valor Soja.
Allí agregó que “del otro lado, sectores que importan bienes europeos, en actividades tan diversas como alimentos y motocicletas, defendieron el status quo para proteger su situación y evitar aumentos en los costos derivados de hipotéticos mayores impuestos de importación”.

“En este contexto, se postergó hasta el 8 de marzo el plazo para hacer presentaciones por escrito, luego de lo que el USTR debería tomar una decisión al respecto”, señaló Valor Carne de Argentina, que a su vez agregó que como todavía el presidente Trump no nombró a quien debe conducir dicha oficina, el tema puede llevar más tiempo del anunciado.

DUDAS NEGATIVAS Y POSITIVAS

En nuestro país, en los sectores vinculados a la industria no hay mayor optimismo en que la solución a la que se arribe favorezca a Uruguay.

“En todo este tema Uruguay no puede hacer nada. Es un conflicto entre EE.UU. y la UE. Ni siquiera la apertura del mercado japonés nos permitiría cubrir lo que allí vendemos, porque el full set, esto es el conjunto de cortes más valiosos del vacuno, se paga en Japón un 15% por debajo de lo que paga la UE por la 481”, dijo el Dr. González.

A su vez, el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Carne Intensiva Natural (Aupcin), el Dr. Álvaro Ferrés, consideró que Uruguay deberá buscar otras alternativas para poder colocar esa carne producida a pasto, con animales de joven edad, y terminados durante 100 días a grano en los engordes a corral.

“Debemos pensar que el Uruguay tiene un nuevo escenario al que debemos adaptarnos y buscar nuevas alternativas; el cambio es parte de la evolución”, señaló Ferrés en el programa Valor Agregado de Radio Carve. “Esto es “barajar y dar de vuelta”. Además dijo que en la historia de los corrales de engorde no es la primera vez que se vive una situación similar, por lo que “no es el fin del mundo”.

Gorelik, en la Valor Soja, consideró que “en caso de que triunfe la posición más agresiva, no hay que descartar que la UE decida eliminar la cuota 481, creada sólo para calmar a su principal socio comercial. Esto va a afectar, en el corto plazo, también a terceros países, incluida la Argentina (y lógicamente Uruguay, agregamos nosotros), que empezaba a tener condiciones para ampliar su participación en tan interesante negocio”.

Agregó que “en caso de la eliminación unilateral de la cuota por parte de la UE, llevará tiempo que la OMC pueda llegar a reconocer derechos adquiridos por parte del resto de los exportadores, imponiendo a la UE la obligación de compensarlos. En esta eventual situación, la compensación podría ser restableciendo una cuota de carne equivalente o mediante cualquier otro producto”.

“EUROPA NECESITA DE ESE TIPO DE CARNE”

El que se mostró optimista fue el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre. Primero, porque la cuota seguirá funcionando, “por lo menos, entre siete y nueve meses más. Aguerre confía en que a Estados Unidos “le llevará tiempo tomar una decisión”. Puede acordar con la Unión Europea dejarla sin efecto —ahí la perderían todos los proveedores— y en caso de que se tomara esa postura, “cualquier desmantelamiento implica que se comunique a la OMC y con posterioridad a la notificación oficial, hay un período de, al menos seis meses, donde la cuota seguirá existiendo”.

También analizó que “la razón por la que EE.UU. no vende en Europa es porque su sistema está basado en el uso de hormonas. Estas forman parte del paquete productivo, pero producir con hormonas implica producir a un precio que está US$ 3.000 o US$ 3.500 por encima del que ofrece Uruguay o Australia”.

La tonelada de carne uruguaya dentro del cupo llega a un valor promedio de US$ 9.000, contra los US$ 13.000 o US$ 13.500 de la tonelada de Estados Unidos.

“Por lo tanto la pregunta que hay que hacerse es: los consumidores europeos acostumbrados a la carne uruguaya y australiana de la cuota 481, ¿están dispuestos a pagar US$ 13.500 por tonelada si la hace sólo Estados Unidos?”.
El secretario de Estado dijo que el gobierno y el sector privado ya están trabajando frente a un hipotético caso en que la cuota se perdiera. “No estamos en condiciones hoy de asegurar que la cuota seguirá, pero es altamente probable que no haya sobresaltos durante los próximos 7 u 8 meses”.

Aguerre señaló que más allá de que esa carne de la cuota 481 entre en la Unión Europea con arancel cero y vayan más cortes que dentro de cupo Hilton (solo para cumplir con ganado a pasto), lo más importante es que este cupo obligó a la cadena a producir una reposición de alta calidad, para llegar con animales menores de 27 meses a la faena, incorporando el grano a la dieta vacuna y mejorando la rotación agrícola.


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